Seguros para adultos mayores


La población en América Latina enfrenta un proceso demográfico cuyas consecuencias repercutirán en los próximos años. De cómo se enfrente esta transformación dependerá el nivel de bienestar de sus habitantes.

Para entender la problemática en la que se enmarca esta transformación es necesario abordar tres aspectos importantes: el proceso de envejecimiento, el bono demográfico y el sistema de pensiones.

El primero es el más tangible desde que notamos que la población en la región está dejando de ser joven; etapa que los científicos sociales llaman “el fin de la sociedad juvenil”. En el 2018 el ciudadano latinoamericano tenía 32 años en promedio y para 2050 su edad aumentará a 40.[I] De acuerdo con el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, Celade,[II] la población mayor de 60 años que en el año 2000 era de 8%, llegará a 23% en el año 2050.

Este envejecimiento es provocado por factores como las tasas de natalidad y mortalidad, la esperanza de vida que presenta un aumento paulatino y el aplazamiento gradual de la maternidad. La tasa de fecundidad en la región disminuirá a una tercera parte en un lapso de 65 años. De acuerdo con el Celade,[III] dicha tasa, que en 1960 era de 5.98 hijos por mujer, pasó a 2.15 en el 2010 y bajará a 1.97 hijos para el año 2025.

Además de la cantidad de hijos, la composición familiar también se ha modificado en los años recientes. El número de hogares, en otro tiempo tradicionales conformados por una pareja unida o casada legalmente con o sin hijos, ha decrecido. Sus causas pueden hallarse en el incremento de divorcios, la extensión de la soltería y un aumento de las migraciones.

El típico arreglo de ambos padres junto a sus hijos es cada vez menos común. Así, entre 1990 y 2008, los hogares del tipo nuclear biparental disminuyeron de 51.7% a 42.2%.[IV] Más significativo resulta el hecho que, en el 2005, 11.3% del total de los hogares eran encabezados sólo por una mujer.

Otro cambio en la composición de las familias es el aumento de parejas que renuncian o aplazan la procreación de hijos. Buscan disfrutar de una mejor calidad de vida que sus padres apoyados en el hecho de que ambos trabajan, por lo que destinan un porcentaje de sus ingresos a comer en restaurantes, gastar en tecnología e invertir en viajes, “para disfrutar de la vida”.

A estas parejas de entre 25 y 35 años, y más populares en países desarrollados, se les conoce como dinks, proveniente de la expresión inglesa double income no kids o doble ingreso sin niños. Aunque no existen cifras precisas para América Latina, en México el número de este modelo de familia se duplicó entre el 2006 y el 2013.[V] Lo que queda claro es que factores como éste influyen en las cifras macroeconómicas, algunas de las cuales siguen una tendencia como lo es el beneficio del bono demográfico.


El bono demográfico

En segundo término, la recomposición del ordenamiento poblacional provoca grandes retos y también posibilidades de crecimiento. Una ventana de oportunidad es el bono demográfico, “periodo durante la transición demográfica en que la proporción de personas en edades de trabajar (potencialmente productivas) crece en relación a las personas en edades potencialmente dependientes”[VI].

Este bono, en el campo educativo por poner un ejemplo, generaría recursos en virtud de la disminución de la tasa de dependencia educativa en los niveles de primaria y secundaria. El bono demográfico podría ser explotado incentivando la inversión productiva, promoviendo la inversión en salud e impulsando programas para generar fuentes de empleo, entre otros.

Este propicio lapso tiene una duración promedio en América Latina de 53 años, que transcurren desde 1965 al 2018, siendo variable para cada país.[VII] Los tres países en la región más beneficiados con el bono demográfico son Ecuador cuyo periodo es de 60 años que concluirá en el 2025; México, con una duración de 57 años que terminan en el 2022 y Panamá, cuyo bono abarca 53 años que concluyen en el 2020. Mención aparte tiene Argentina, cuyo periodo tardío con duración de 43 años cubre desde 1989 y termina en el año 2032.

La siguiente etapa para la región será la “post bono”, que estará determinada por la forma en que se haya aprovechado el periodo de gracia que se tuvo con la relación de dependencia favorable.


Envejecimiento: pobreza, ingresos y pensiones

Por último, el sistema de pensiones y jubilaciones está resintiendo los cambios demográficos. La calidad de vida de una persona, esa capacidad para disponer bienes económicos e intangibles en determinada etapa, está siendo afectada en el caso de los adultos mayores.[VIII] Al entrar a la tercera edad pueden verse comprometidas en su seguridad económica y presentar dificultades para mantener su independencia.

La situación de los adultos mayores puede oscilar entre la pobreza y la seguridad económica y suele estudiarse en dos dimensiones: la situación económica determinada por el poder adquisitivo; y la posición económica, que se evalúa a partir de los bienes o ingresos de las personas mayores en relación con su grupo de edad.[IX]

El contexto económico en la vejez es determinado no sólo por la etapa inmediata anterior a la jubilación como expresan algunos autores,[X] sino por el nivel de estudios, carrera profesional y el número de hijos. Cabe señalar que la jubilación no es un hecho universal, especialmente para las mujeres, quienes en su mayoría son las receptoras de ayudas familiares. En Chile, Argentina, México y Brasil, en promedio las mujeres que reciben ayudas familiares en forma de remesas son el doble en relación con los varones.[XI]

Por otra parte, la seguridad social es una importante fuente de ingresos, especialmente en cinco países de la región como lo son Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Panamá, donde el 50% o más de las personas mayores residentes en zonas urbanas reciben ingresos exclusivamente por este rubro.[XII]

La pensión, ese derecho económico que un trabajador cobra luego de cumplir con ciertas condiciones como edad avanzada o incapacidad para trabajar, rara vez es un monto igual o superior al último sueldo de su vida laboral. De hecho es una proporción menor en casi todos los casos. A la relación entre monto de la pensión y el último sueldo nominal se le denomina tasa de reemplazo que, en América Latina, para un salario medio, es del 66%.[XIII] Es decir, que recibirá de pensión dos terceras partes de lo que fue su sueldo nominal.

A pesar de las austeras tasas de reemplazo, la porción de la tercera edad que recibe algún tipo de pensión se ha incrementado en América Latina. El porcentaje de la población de 65 años o más que percibía este beneficio aumentó casi 20 puntos porcentuales, al pasar de 53.6% a 70.8% entre 2002 y 2015.[XIV]

Este crecimiento en la proporción de personas mayores está demandando atención por parte de las aseguradoras, así lo reconoce Carlos Urdaneta, UW and Traditional A&H Business Director de Chubb México.[XV] “Tendríamos que extender la cobertura quizá hasta los 85 o 90 años buscando tener amparadas a esas personas, pues la expectativa de vida va a seguir creciendo”.


Oferta aseguradora

El adulto mayor, que pertenece a un segmento vulnerable, requiere de coberturas con beneficios muy concretos, cada uno con distinto énfasis de acuerdo al segmento de edad, a los requerimientos de salud o a la necesidad de respaldo patrimonial.

En un grupo están los relacionados con el aprovechamiento de un seguro con componente de inversión. Este tipo de productos funcionan para que los beneficiarios, en caso de fallecimiento del asegurado, puedan contar con un sustento económico. El componente de inversión funge como una herramienta de ahorro que el titular del seguro puede utilizar como una fuente de ingreso durante su retiro.

En un segundo grupo están los seguros de gastos médicos mayores, los cuales pueden cubrir enfermedades crónicas, hospitalización o indemnización por accidentes. En este rubro, padecimientos como Parkinson o Alzheimer son recientes dentro de los seguros indemnizatorios, es decir, dentro de aquellos que otorgan al contratante de la póliza una suma asegurada que será insuficiente para tratar toda la enfermedad, pero ayudará a enfrentar una parte de los gastos producto de su mal. Carlos Urdaneta menciona que la persona asegurada recibe el monto asegurado incluso si el contratante muda su lugar de residencia a otro país.

Un tercer tipo de coberturas es el relacionado con la protección de casa-habitación. Como sucede en cualquier etapa de vida, la vivienda es un patrimonio fundamental, pero en el caso de los adultos mayores la seguridad que brinda proteger la casa se vuelve un tema crítico.

En la región comienza a haber mayor percepción sobre la importancia de tener un respaldo para la tercera edad. “Ya existe una mayor consciencia entre las personas del nido vacío o de los adultos que están próximos a jubilarse de no ser una carga para su familia de llegar a presentar una enfermedad”, señala Urdaneta y calcula que los gastos mensuales para una persona que vive en una casa de la tercera edad oscilan entre 770 y 4,100 dólares.[XVI]

También existen los casos en los que personas menores de 35 años adquieren un seguro para sus padres, adultos que están entrando a la tercera edad. El directivo detalla que se puede adquirir una póliza para ellos. “Creo que hay una gran oportunidad en el mercado para este tipo de productos”, menciona el especialista en seguros.

El crecimiento del grupo etario de los adultos mayores, el inminente fin del bono demográfico, la transformación del sistema de pensiones y la reconfiguración de los hogares trae como consecuencia necesidades por cubrir. Las coberturas vistas como herramienta financiera son una pieza importante para enfrentar los nuevos retos, que no necesariamente se limitan al ámbito macroeconómico.

Elegir una cobertura es una decisión que genera una seguridad a futuro, pero tomarla oportunamente puede cambiar la perspectiva de vida para siempre. O como decía Lee Iacocca: “Incluso una decisión correcta, se vuelve incorrecta cuando se toma demasiado tarde”.


Bibliografía y fuentes

[I] Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal. “Población latinoamericana presenta un rápido proceso de envejecimiento”. Consultado en www.cepal.org/es/comunicados/poblacion-latinoamericana-experimenta-rapido-proceso-envejecimiento.
[II] Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, División de Población. “Bono demográfico y envejecimiento: impactos sectoriales de la dinámica demográfica. Chile, 2012. Consultado en www.cepal.org/celade/noticias/documentosdetrabajo/6/48766/clase_psaad.pdf
[III] Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal. Notas de población 99. P. 15. Consultado en https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/37632/1/np99011037_es.pdf.
[IV] Ibid, p. 14.
[V] Alper, Alexandra. “Parejas jóvenes sin hijos, motor de bienes de lujo en México. Reuters. 18 de julio de 2013. Consultado en www.mx.reuters.com/article/economia-mexico-dinks-idMXL1N0FK03P20130716
[VI] Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, División de Población. “Bono demográfico y envejecimiento: impactos sectoriales de la dinámica demográfica. Chile, 2012. Consultado en www.cepal.org/celade/noticias/documentosdetrabajo/6/48766/clase_psaad.pdf
[VII] ídem.
[VIII] Huenchuan. Sandra. “Seguridad económica y pobreza en la vejez: tensiones, expresiones y desafíos para políticas ”.Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, Celade. Consultado en www.cepal.org/celade/noticias/paginas/5/27255/huenchuan_guzman.pdf
[IX] Huenchuan. Sandra. Ibid.
[X] Maddox G.L y Campbell R (1985) Scope, concepts and methods in the study of aging”, Handbook on aging and the social sciences, Nueva York. Citado por Sandra Huenchuan. Íbid.
[XI] Saad, Paulo. Estudio comparativo en siete ciudades de la región con base en la Encuesta sobre Salud, Bienestar y Envejecimiento, SABE, de la Organización Panamericana para la Salud. Consultado en https://www.cepal.org/celade/noticias/paginas/5/27255/huenchuan_guzman.pdf
[XII] Huenchuan, Sandra, Ibid, p. 8. Consultado en www.cepal.org/celade/noticias/paginas/5/27255/huenchuan_guzman.pdf
[XIII] Banco Interamericano de Desarrollo, BID. “Panorama de las pensiones: América Latina y el Caribe. P. 60. Consultado en https://goo.gl/eUR1y9
[XIV] Cepal. Panorama social de América Latina, 2017. P. 65. Consultado en
https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/42716/7/S1800002_es.pdf.
[XV] Entrevista personal, realizada el 3 de septiembre del 2018.
[XVI] Entrevista a Carlos Urdaneta, UW and Traditional A&H Business Director de Chubb México. 3 de septiembre del 2018. Ella mencionó las cantidades de 15,000 a 80,000 pesos mexicanos.