La necesidad de un seguro de salud. El caso peruano

Dr. Luis Honorio-Arroyo
El doctor Luis Honorio-Arroyo tiene una maestría en Salud Pública y Epidemiología y es Médico Internista y Emergenciólogo del Hospital de Emergencias “Casimiro Ulloa”.


-Señora, su familiar está muy grave, requiere de una serie de exámenes y procedimientos para saber su estado y poder solucionar su caso.
-Doctor, ¿y eso cuánto cuesta? porque no tengo dinero.
-Es algo costoso, ¿está asegurado?
-No, doctor, mi familiar siempre ha trabajado independiente y no ha tomado previsiones.

Diálogos como éste son frecuentes en los servicios de emergencias de los hospitales y hasta en clínicas particulares, donde vemos llegar para su atención a todo tipo de lesionados o enfermos agudos. Estos pacientes suelen requerir de un diagnóstico, administración de medicinas o de procedimientos que muchas veces deben hacerse en servicios externos.

Según la Superintendencia de Salud de Perú (SuSalud), aproximadamente un 75% los pobladores del país cuenta con algún tipo de cobertura en alguna entidad de seguros: está ahí la Seguridad Social (EsSalud) con coberturas para los trabajadores activos, cesantes y jubilados, y familiares derechohabientes de casi 30% la población en general; está también, a través del Estado, la estrategia sanitaria Seguro Integral de Salud (SIS), con cerca del 30% más, dedicado a la población más pobre y vulnerable; dejando a los privados aproximadamente un 10% a través de las Empresas Prestadoras de Salud (EPS), que contratan servicios de salud en los hospitales y clínicas privadas. Asimismo, se atiende también a los militares, policías y sus familias a través de los respectivos subsistemas.

Sin embargo, existen situaciones preocupantes: cuando se instauró el SIS, la población adscrita bordeaba el millón de personas, ahora bordea los siete millones sin que la oferta de salud en los establecimientos de salud públicos haya crecido, se ha mantenido tal cual por más de 20 años. Esta situación, que a su vez es consecuencia de muchos factores que no determinaremos en esta nota, obliga a un embalsamiento de la atención médica y quirúrgica en desmedro de la población demandante. Sobre todo en el caso del sistema de atención de emergencia, que se encuentra colapsado, por lo que mucha gente decide buscar atención en el sector privado con un alto costo económico.

La economía liberal en la que estamos enmarcados constitucionalmente desde los años noventa, permitió el auge de las EPS que, mediante los planes de salud que ofertan, representan una solución bastante aceptable para aquella población que, por distintos motivos, no accede ni a la EsSalud ni al SIS. Las EPS, mediante una adecuada estrategia publicitaria, deberían llegar hasta los ciudadanos y buscar que no queden desprotegidos en la atención de su salud, pues todavía cerca del 25% de los peruanos necesita optar por algún tipo de cobertura.

Si bien la Ley General de Salud y sus conexas indican que toda atención de salud de pacientes en estado de emergencia debe ser de forma inmediata y sin condiciones (incluyendo la económica), también es cierto que estas mismas normas legales posibilitan el cobro a través de mecanismos también legales que muchas familias no podrían enfrentar; ergo, la necesidad de contar con cobertura es importante.

Con un panorama como el anterior las instituciones operadoras de los seguros privados deberían contar con estrategias adecuadas para llegar a todos estos segmentos de la población, de modo que puedan cumplir con uno de los objetivos nacionales: aseguramiento universal en salud que permita la incorporación de la totalidad de ciudadanos a un sistema que permita su atención de manera adecuada, oportuna y de calidad.


Las opiniones e interpretaciones incluidas en este artículo son exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Chubb.