Envejecimiento de la población, el panorama de América Latina para 2050


El patrón de la dinámica poblacional señala que llegará un momento en el que el número de nacimientos será igual a la cantidad de personas que cumplan 65 años. Ese punto, que en América Latina se espera para el 2050, es el inicio de una etapa llamada “sociedad envejecida”.[I]

El proceso de envejecimiento puede expresarse en la cantidad de personas en edad productiva que se requieren para sostener a cada adulto mayor. En un lapso de 80 años (1970-2050) esa razón ha ido en descenso constante. Mientras que en 1970 había más de 10 personas productivas para sostener a cada adulto mayor, para 2005 esa cifra había disminuido a 8.7 personas. En el 2015 el número fue de 7.6 y se calcula que para el 2025 la cifra se reduzca 5.7 personas. La fase crítica se acentuará alrededor de 2050, cuando sean sólo 1.3 por cada adulto mayor.[II] Esta etapa enfrentará retos inéditos debido a que aumentará el porcentaje de ingresos que cada persona productiva deberá destinar a este grupo vulnerable.

Las dos tendencias que han propiciado la ola de envejecimiento son la disminución relativa de jóvenes y el crecimiento del número de adultos mayores. A este patrón de población los estudios le llaman “transición demográfica”, y es provocado por el paso de altos niveles de fecundidad y mortalidad desde los años cincuenta del siglo XX hacia bajos niveles de dichas tasas en el presente siglo. Se trata de un descenso constante que permite proyecciones para las siguientes décadas.

El descenso en la tasa de fecundidad ha colaborado en el envejecimiento de la población en América Latina. Los primeros países en los que se mostró esta reducción fueron Argentina y Uruguay, que en últimas décadas del siglo XX llegaron a 3.0 nacimientos por mujer; en el resto de los países en términos generales, a finales de la década de los sesenta la tasa de fecundidad osciló entre 4.0 y 7.0.

Una vez iniciado el descenso en la tasa de fecundidad, la tendencia no se ha detenido. Los casos extremos fueron Brasil y México, donde en 1950 registraron una tasa de 6.2 y 6.7, respectivamente, y en ambos países llegó a 2.2 en 2010.

Argentina y Uruguay destacan por tener las poblaciones más viejas en la región, esto debido a que los índices de fecundidad decrecieron antes que en otros países. Detrás de ellos dos, México, Brasil y Chile aún son jóvenes, pero se prevé que su población en este segmento, comparando las cifras del 2050 con el año 2005, decrezca entre 13% (Brasil) y 29.1% (México).[III]

Tasa de fecundidad en Brasil, Chile y México 1950-2010.

En el otro extremo están Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela, donde la tasa de fecundidad es todavía superior a la tasa de reemplazo y donde la ola de envejecimiento no incidirá de manera tan pronunciada. Si bien en cada país la transición demográfica se da a diferente velocidad, también es cierto que en todos la tasa de fecundidad cada vez más baja está empujando la ola de envejecimiento.

Otro dato importante en torno a la población mayor es el porcentaje de adultos mayores de 60 años en América Latina y el Caribe. De acuerdo con un estudio de la CEPAL,[IV] en el 2050 este grupo de edad será de 23%, mientras que el promedio mundial ese mismo año será de 21%. Esta cifra contrasta con el 8?adultos mayores con el que contaba esta región en el 2005.


Europa en la tercera edad

El aumento de la esperanza de vida y la disminución en la tasa de natalidad en Europa están marcando la pauta, como en otras partes del mundo, del envejecimiento de la población. El caso de Europa sirve de ejemplo para ilustrar lo que en América Latina estaría sucediendo en los próximos años.

Estamos al final de la primera década del siglo XXI, la generación de los nacidos entre 1946 y 1955 comienza su retirada de la vida productiva. Los efectos económicos son más palpables en los países desarrollados como Estados Unidos (en América) e Inglaterra; otros países de Europa no tuvieron consecuencias tan pronunciadas, por el momento.

La generación llamada también baby-boomer, en especial en los países anglosajones, experimentó un repunte en las tasas de natalidad al terminar la Segunda Guerra Mundial. En el caso de España, este repunte de natalidad fue más pronunciado en los nacidos entre 1950 y 1977.[V] Con poca presión en un principio, el baby-boomer español llegará a la jubilación a partir de 2024 e irá aumentando progresivamente hasta el año 2044.[VI]

Otro dato relevante sobre Europa es la cifra de su esperanza de vida, que ha crecido sin ningún retroceso en los últimos 50 años. La Unión Europea registró en el 2014 una esperanza de 80.9 años de vida, cifra que alcanzó en España 83.3 años.[VII]

Tasa de fecundidad en Europa entre 1960 y 2010. Fuente: Banco Mundial.

La tasa de fecundidad en Europa mantiene el mismo comportamiento que otras regiones, con un descenso gradual que abarca de 1966 y 1999. La Gráfica 1 muestra que en el 2010 la tasa ascendió de forma ligera para llegar a 1.6 nacimientos por mujer.[VIII]

Según un reporte de la Unión Europea, la población entre 15 y 65 años, porción considerada económicamente activa, descenderá 13.6%, pasando de 336 millones en el 2010 a 290.4 millones de personas en el año 2050. Este grupo contrasta con el incremento en la población mayor, que aumentará de forma constante. De acuerdo con el estudio, la población de entre 65 y 80 años crecerá 79%, al pasar de 86.8 millones en el 2010 a 151.5 millones en el 2060. Un dato más crítico es que la población mayor de 80 años crecerá 181%, al aumentar de 23.3 millones en el 2010 a 61.4 millones en el 2060.[IX]


Envejecimiento activo

Las políticas públicas son determinantes para redirigir los esfuerzos hacia los que se encamina un país. También son necesarias para amortiguar los posibles efectos que los estudios económicos y sociales auguran para el futuro. Hay lineamientos que se establecen hacia el interior de un país, pero hay otros que, de forma articulada, involucran las tendencias de toda una región.

La Unión Europea, basada en estudios de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa[X] y en los estudios por país, formuló lineamientos para orientar los esfuerzos que la región enfrentará en las próximas décadas en materia de envejecimiento.

La preocupación tomó forma en abril de 2010 cuando se realizó en España la Conferencia Europea sobre Envejecimiento Activo y Saludable. En cinco mesas de trabajo se reconocieron necesidades en los adultos mayores tales como su permanencia en el ámbito laboral y la solidaridad intergeneracional. Muy especialmente se reconoció la necesidad de contar con un marco general de financiamiento para programas de envejecimiento saludable. “Podremos retrasar la aparición de enfermedades por lo que es necesario mejorar la coordinación entre lo social y lo sanitario y difusión de las buenas prácticas en el marco de la Unión Europea”,[XI] fue una de sus conclusiones. En dicha conferencia se anunció además que el 2012 sería declarado “Año Europeo de la Solidaridad Intergeneracional”.

Tomando en cuenta estos esfuerzos, la Unión Europea publicó en 2014 lineamientos en materia de envejecimiento orientados a regir estrategias futuras en la materia. Los objetivos generales de este documento, difundido en España por el Instituto de Mayores y Servicios del gobierno central,[XII] son “medir diferentes aspectos del envejecimiento activo y cuantificar los potenciales de cada país, así como ayudar a los Estados miembros a diseñar estrategias políticas globales para responder al reto del envejecimiento”.[XIII]


El reto de América Latina

Los actuales adultos en edad productiva llegarán a la tercera edad en un mejor escenario que las generaciones precedentes. La tecnología aplicada a la salud, por ejemplo, permitirá contar con mejores herramientas para hacer frente a padecimientos como la diabetes y la artritis.[XIV]

Sin embargo, el talón de Aquiles en la atención a los adultos mayores en la actualidad sigue siendo el acceso a los servicios de salud, pues requieren de un mayor uso de estos servicios, pero suelen carecer de recursos para proporcionárselos. “Los retos en América Latina para los sistemas de protección — señala Ana Moheadano, responsable de Programas de Servicios Sociales de la Organización Iberoamericana de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS)— pasan por observar el envejecimiento como un proceso heterogéneo, prevenir el desfinanciamiento de la protección social del adulto mayor y la atención a las personas en situación de dependencia”.[XV]


Coberturas para la tercera edad

En los últimos 50 años, la esperanza de vida aumentó 22 años, por tanto la población de adultos en edad laboral se incrementó, la mortalidad por enfermedades prevenibles se ha ido reduciendo y, en términos generales, la población de la región ha gozado de beneficios.

Sin embargo, el proceso de envejecimiento es una tendencia irreversible ante la cual los gobiernos deben tomar medidas preventivas. “Este proceso no tomará un siglo como en Europa; se llevará a cabo en dos o tres décadas. A nivel mundial, la cuarta parte de los países que está envejeciendo más rápidamente se encuentra en América Latina y el Caribe”, afirmó Daniel Cotlear, economista del Banco Mundial.[XVI]

El coautor del informe Population Aging: Is Latin America Ready? señala que “el crecimiento económico de la región será más complicado en aquellas naciones con muchos ancianos y, satisfacer las necesidades de atención de la salud, de pensiones y otras, será especialmente difícil para los países de ingreso bajo y mediano”.[XVII]

En México, donde la población mayor de 60 años era ya de 10.5 millones en el 2013, comenzaron a surgir algunos productos que atendían a este sector vulnerable, aun y cuando se presentasen enfermedades crónicas como la diabetes, pues no estaban destinados a apoyar en padecimientos propios de este grupo de edad, sino que cubrían gastos funerarios del adulto mayor.[XVIII]

En Colombia, como en otros países latinoamericanos, han ido en aumento los servicios de atención para la tercera edad, consistentes en casas de descanso, una combinación entre club y hotel, en donde los huéspedes pueden seguir disfrutando su calidad de vida.

El crecimiento de este modelo de atención, que ha sido muy aceptado en países como España y Estados Unidos, permite deducir que hay un nicho en este grupo edad que requiere, si no un sitio de descanso, sí una cobertura para posibles padecimientos propios del envejecimiento.

José Sosa, Senior Vice President de Accidentes, Salud y Vida de Chubb América Latina, ejemplifica el tipo de atenciones que podrían requerir personas mayores y el peso económico que conllevan. Menciona que padecimientos como lo es el Alzheimer requieren cuidados especializados que suelen ser onerosos para los familiares.[XIX]

Explica que luego de la edad de la jubilación, enfrentar una enfermedad demandante sin la prevención adecuada puede provocar un deterioro mayor en la calidad de vida. “Hay productos llamados Long term health care cuyas primas se van pagando desde que el asegurado tiene 30 o 40 años y funcionan de una forma similar al sistema de ahorro. Llegada la edad del retiro, se le paga una renta vitalicia con la salvedad de que ese dinero se utiliza para que una persona acuda a un centro especializado o vaya una enfermera a su casa. Este producto en nuestro mercado no existe”, advierte.[XX]

La necesidad de productos innovadores, adaptados a un mercado creciente de adultos mayores con necesidades de atención, es un nicho de oportunidad para la industria aseguradora. Mientras los gobiernos implementan mejores políticas en preparación para la ola de envejecimiento que se avecina, las empresas de seguros tienen un panorama alentador siempre que sigan las voces de los adultos que luchan por mantener una buena calidad de vida. Y este es el momento oportuno para hacerlo.


Bibliografía y fuentes


[I] Jackson, Strauss y Howe. El desafío del envejecimiento en América Latina. Center of Strategic and International Studies. EU, 2009. Consultado en http://bit.ly/2rbhr3e
[II] Íbid
[III] Jackson. Íbid.
[IV] Bono demográfico y envejecimiento: impactos sectoriales de la dinámica demográfica. Documento preparado por la CELADE-CEPAL. Consultado en http://bit.ly/1yRDe1w
[V] Abellán García, A.; Pujol Rodríguez, R. “La jubilación del baby-boom en España, ¿motivo de preocupación?” Blog Envejecimiento [en-red], 30 de junio, 2015. Consultado en http://bit.ly/1J0vNF4
[VI] Abellán García. Íbid.
[VII] Portal de la Estadística Oficial de Cataluya. 7 de septiembre del 2016. Consultado en http://bit.ly/2ro1ZEU
[VIII] Arpa, Camós. Orientaciones de la Unión Europea en materia de envejecimiento. 27 de febrero de 2014. Consultado en http://bit.ly/2tjgLJo
[IX] Arpa, Camós. Íbid.
[X] Portal de la Comisión de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa. Consultado en http://bit.ly/1NqYqPT
[XI] Portal del Grupo Federal de Trabajo. “Conferencia sobre envejecimiento activo y saludable”. 30 de abril de 2010. Consultado en http://bit.ly/2syLBBd
[XII] Arpa, Camós. Íbid.
[XIII] Arpa, Camós. Íbid.
[XIV] Arthritis Foundation. “Se aprueba golimumab para tres tipos de artritis”. 9 de junio de 2017. Consultado en http://bit.ly/2syHwKz
[XV] Portal Andina. “Proceso de envejecimiento en América Latina genera nuevos retos en protección social”. Perú 1 de julio de 2015. Consultado en http://bit.ly/1KvtONX
[XVI] Portal del Banco Mundial. “América Latina: ¿Está preparada para el envejecimiento”. 28 de marzo de 2011. Consultado en http://bit.ly/2rkmgvf
[XVII] Íbid
[XVIII] Expansión, portal de noticias en economía. “Aseguradoras van por adultos mayores”. 12 de noviembre de 1013. Consultado en http://bit.ly/2rZZnvO
[XIX] José Sosa, Senior Vice President de Accidentes, Salud y Vida de Chubb América Latina. Entrevista personal. Mayo de 2017.
[XX] José Sosa, Senior Vice President de Accidentes, Salud y Vida de Chubb América Latina. Entrevista personal. Mayo de 2017.