Sector salud; un universo de riesgos


La salud es uno de los temas prioritarios para cualquier sociedad y país, a tal punto que si se tiene una población que, en términos generales, esté afectada y expuesta a riesgos de salud, lo demás pierde importancia.

Es por eso que el sector salud, al ser un pilar estratégico de la sociedad moderna, que incluye a instituciones como hospitales, laboratorios y centros médicos, así como a los profesionales del ramo, trae a cuestas una responsabilidad enorme. Cualquier contingencia que se presente repercute en lo más valioso que existe: la vida y el capital humano.

Con el surgimiento de sociedades cada vez más complejas y pobladas la estructura de salud se ha vuelto enorme. Hoy es un universo de servicios respaldados por profesionales, tecnología y procesos muy sofisticados, donde los riesgos crecen en complejidad en tanto se amplía y se sofistica el sector. El análisis adecuado de esta situación es primordial y debe ser una tarea conjunta entre el sector mismo, gobiernos e instituciones de respaldo financiero y las aseguradoras.


El extenso universo de riesgos

Para Álvaro Montenegro, SVP Middle Market and Small Commercial de Chubb América Latina, el sector salud representa un extenso campo de riesgos que incluye el universo completo de exposiciones, con aspectos tan diversos como:[I]

  • El edificio y las instalaciones, frente a desastres naturales.
  • Incendios, por la naturaleza de los equipos y materiales combustibles e inflamables que se manejan.
  • Equipos electrónicos, cada vez más avanzados, costosos e imprescindibles.
  • Mobiliario y equipo especializado, que representa una fuerte inversión.
  • Aspectos ambientales en el manejo de desechos biológicos y químicos.
  • Responsabilidad civil por accidentes de visitantes o pacientes en las instalaciones.
  • Accidentes laborales de los profesionales de la salud.
  • Reclamos y demandas por parte de pacientes disconformes o afectados alegando responsabilidad profesional de los médicos y las instituciones.
  • Riesgos digitales, propensos al crimen cibernético o a fallas en su manejo.
  • Responsabilidad de los Directores y Administradores de las instituciones por las decisiones que toman en sus responsabilidades gerenciales.

Algunos datos reafirman esta situación, por ejemplo, en América Latina alrededor del 67% de los hospitales se encuentra en zonas vulnerables a eventos naturales destructivos, además, el 90% de los países de la región ha enfrentado ese tipo de contingencias en los últimos 15 años.[II]

En otro escenario, como ante un reclamo por alguna secuela indeseable tras una operación, se podría llegar a juicios que obliguen a indemnizaciones valuadas en cientos de miles de dólares dependiendo de la jurisdicción y el tipo de condición post operatoria.[III] Una gran institución hospitalaria pudiera hacer frente a este pago, pero para la mayoría implicaría un duro golpe a sus finanzas.

Por otra parte, la Sociedad de Información de Salud y Manejo de Sistemas (HIMSS, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, realizó un estudio basado en encuestas a 150 hospitales sobre las principales amenazas de ataque que veían. Concluyeron que el robo de identidad a médicos y pacientes desde sus bases de datos para comercializarlos en el mercado negro, era su principal preocupación.[IV] Pero no se limita a eso, hoy muchos procesos médicos son realizados mediante el manejo de información digital. El costo económico de restaurar un sistema complejo de información es muy alto, incluido el daño a la reputación del hospital y los gastos e indemnizaciones por perjuicios a terceros.


Riesgos que no imaginamos

La alta tecnologización de los procedimientos médicos ha sido un importante factor de avance en esta ciencia, pero también ha creado nuevos riesgos que se vuelven más sofisticados.

El Instituto de Investigación en Cuidados de Emergencia (ECRI, por sus siglas en inglés) con sede en los Estados Unidos, publica cada año lo que considera que pueden ser los diez principales riesgos para los pacientes internados en centros de salud, en lo que respecta al uso de tecnología y con los procedimientos en general. Para 2019 enumera los siguientes:[V]

  1. Infiltración en los sistemas de datos por ciberdelincuentes que, no solo ponen en riesgo los datos personales del paciente, sino su tratamiento, operación y seguimiento.
  2. Residuos de fluidos biológicos que pueden ser infecciosos, en las telas de sábanas y almohadas.
  3. Gasas quirúrgicas dejadas sin intención en el cuerpo del paciente luego de una cirugía, causantes de molestias e incluso una operación extra.
  4. Ajuste incorrecto en alarmas e indicadores de respiradores artificiales que pueden provocar insuficiencia respiratoria con consecuencia en daño cerebral o muerte.
  5. Mal manejo de endoscopios flexibles posterior a su desinfección, con posibilidades de causar infecciones cuando se usen nuevamente.
  6. Confusiones en la programación de bombas de medicación automatizadas, de forma tal que el paciente reciba dosis equivocadas de medicamentos.
  7. Ajustes inadecuados de alarmas en los sistemas de monitoreo fisiológico que interfieren en el seguimiento completo de la evolución del paciente.
  8. Daño en los sistemas de ascensores de pacientes (overhead patient lift) para su traslado, que pueden provocarles lesiones corporales.
  9. La filtración de líquidos de limpieza puede provocar daños en componentes eléctricos de equipos e incluso incendios.
  10. Baterías defectuosas o mermadas en su capacidad de recarga pueden afectar el funcionamiento adecuado de equipos.


Higiene ocupacional

Un centro de salud reúne, en un espacio relativamente limitado, una gran cantidad de personas con padecimientos diversos, entre ellos algunos casos de patologías infecciosas. Los factores de riesgo para los enfermos, los profesionales de la salud que ahí laboran, así como para los visitantes, son múltiples.

Con todos estos factores en mente surge la "higiene ocupacional",[VI] que consiste en la evaluación y control de los factores ambientales, técnicos y psicosociales que pueden causar lesiones, enfermedades o inestabilidad psicológica a los trabajadores de la salud. La aplicación correcta de estos protocolos tendrá un efecto positivo en la atención y salud de los pacientes.

No hay que perder de vista la naturaleza humana de los profesionales de la salud; desde cirujanos especializados hasta el personal de limpieza, todos están expuestos al contacto con muchas patologías de los pacientes, a jornadas intensas de trabajo, y a una labor con una fuerte carga emocional. Estos factores hacen previsible el aumento de riesgos de todo tipo.


El mayor reto en seguros es responder

Para toda institución de salud será redituable a futuro invertir tiempo con profesionales de los seguros que efectivamente entiendan el universo de riesgos y puedan exponer la gama de protecciones que la industria puede brindar. Frente al complejo panorama de riesgos que enfrentan los centros de salud, no puede pensarse en instrumentos aseguradores generales o estandarizados. Una vez que ocurre una contingencia puede ser demasiado tarde para reparar en que el seguro que se había contratado no era el apropiado.

En América Latina existe conciencia sobre esto, sin embargo no todas las instituciones de salud cuentan con instrumentos aseguradores tan especializados por las características tan específicas que se deben tomar en cuenta. Hay centros médicos sin fines de lucro, por ejemplo, que no cuentan con la capacidad de evaluar y cubrir en detalle sus necesidades, por lo que la industria aseguradora, junto con los gobiernos, deben ser creativos para encontrar los medios adecuados para hacerlo.

"Lo fundamental es que, ante cualquier catástrofe o siniestro, las entidades de salud y sus profesionales estén en pleno funcionamiento para atender a las víctimas, y no que se conviertan en una víctima más", señala Álvaro Montenegro de Chubb América Latina.

No existe un producto asegurador estándar, se deben analizar las características de cada caso para ofrecer un paquete de soluciones. El sector salud es muy diverso, y no se solo se refiere a grandes hospitales o centros de investigación, incluye también clínicas ambulatorias, laboratorios de análisis y consultorios médicos y odontológicos.

Las aseguradoras deben tener una visión integral de prácticas de industria para atender cada necesidad en específico. Por eso, para diseñar productos aseguradores que sean exitosos en este mercado, debe haber un diseño organizacional interno, es decir, que haya especialistas del sector salud en cada área de la compañía, como evaluación, ingeniería, control de riesgos, reclamos y daños ambientales. Eso marca la diferencia.

Una estrategia extendida para vender seguros es bajar el precio, ofreciendo un producto incompleto, señala Álvaro Montenegro, de Chubb América Latina. "El mayor reto en seguros no es vender sino responder, cumplir con la promesa ofrecida a través de la cobertura. Eso se ve a la hora de ocurrir un siniestro".


Bibliografía y fuentes

[I] Álvaro Montenegro, SVP Middle Market and SME de Chubb América Latina. Entrevista. Marzo, 2019.
[II] Beatriz Helena Guerrero Africani. Hospitales en urgencias; experiencias desde la Secretaría de Salud de Bogotá. Encuentro de Arquitectura Hospitalaria de la Sociedad Colombiana de Arquitectos.
[III] Redacción. Los centros médicos también tienen que asegurar su responsabilidad civil profesional. Lex Sanitaria, Uniteco. 21/oct/2012
[IV] Redacción. Ciberseguridad en los hospitales; prevenir como defensa a cualquier ataque. Ehcos, soluciones en salud.
[V] 2019 Top 10 health technology hazards. ECRI Institute. 2018.
[VI] Fernando Pérez Galaz. Análisis de riesgos ocupacionales en hospitales. Meditips.