Generación de energía: Plantas hidroeléctricas

La mayoría de los CEO ya saben que sus empresas no pueden prosperar en un mundo afectado por el cambio climático.
Paul Polman


El calentamiento global, ese fenómeno tan citado por ambientalistas y medios de comunicación, hace años comenzó a manifestar sus efectos con vigor: sequías más prolongadas, huracanes más frecuentes y agresivos, olas de calor más intensas y desequilibrio de los ecosistemas. Según un informe de 2013 publicado por el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático “es extremadamente probable que la influencia humana haya sido la causa dominante del calentamiento observado desde la mitad del siglo XX”.[I]

En 1992 se estableció la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático con 195 países miembros. Desde 1995, su máxima autoridad es la Conferencia de las Partes y su objetivo es, entre otros, permitir el desarrollo económico de manera sostenible para el planeta.[II] Las obligaciones, que se desprenden de los acuerdos firmados por los países miembros, exigen la toma de medidas concretas para frenar el calentamiento global. Uno de los factores ligados tanto al deterioro ambiental como al desarrollo económico, es la producción de energía.

La exigencia es clara: se requiere energía cada vez más limpia y económica. Si bien en 2013 la electricidad generada por carbón alcanzó el 41.1% de la producción mundial, las energías renovables superaron al gas natural al llegar a una cuota del 22%.[III] Entre las energías más verdes y rentables está la hidroeléctrica que, en América Latina, es la principal fuente de electricidad.


América Latina y la energía hidroeléctrica

Desde finales del siglo XIX el desarrollo de la región ha estado ligado a la producción hidroeléctrica. Comenzando con la industria minera a finales del mencionado siglo y seguida de los sectores industrial y doméstico en el siglo XX, la producción de energía creció gradualmente hasta su detonación en las décadas de los setenta y ochenta. De 19 Giga Vatios (GW) producidos en 1970, creció casi cinco veces llegando a 93 GW en dos décadas. Otras situaciones del contexto de la región, como la crisis del petróleo y el aprovechamiento de la topografía, impulsaron este desarrollo donde Brasil llegó a convertirse en la cuarta potencia mundial con 46 GW de capacidad hidroeléctrica instalada.

A partir de 1990, y en las siguientes dos décadas, la generación hidroeléctrica siguió creciendo en términos absolutos, sin embargo en términos relativos a cada país, la generación térmica ganó terreno. Es decir, la participación hidroeléctrica disminuyó en todos los países de América Latina y El Caribe (LAC) excepto en Paraguay, Venezuela y Surinam.[IV] Sin embargo, las proyecciones del BID hacia 2030 anuncian que el consumo de electricidad aumentará más del 70% en la región y la matriz hidroeléctrica incrementará la capacidad instalada hasta llegar a 230 GW en ese año.[V]

Con todo, las proyecciones no reflejan del todo la fortaleza del sector pues, en el 2015, el 52% de la energía eléctrica que se generó en LAC fue mediante hidroelectricidad, frente al 16% del promedio mundial. Otro valor que sitúa a la producción de este tipo de energía en el contexto internacional es que, en 2015, LAC contaba con el 15% de la capacidad instalada en el mundo con solo el 8% de la población en el planeta.[VI]


Cambio climático e incertidumbre

La hidroelectricidad es una fuente renovable de energía a un costo competitivo. Se basa en tecnologías maduras —la primera hidroeléctrica en el mundo fue instalada en 1880— y de alta eficiencia, además, la operación de cada planta puede mantenerse por más de cinco décadas. Y, aunque la inversión inicial es costosa, tiene bajo costo de operación.

Con todo ello, la construcción de estos proyectos conlleva riesgos intrínsecos, algunos de carácter geológico y otros relacionados a la obra civil. Otro factor importante es el ambiental. Como esta fuente tiene estrecha relación con los ciclos hidrológicos, el cambio climático y la energía hidroeléctrica mantienen una relación circular: la hidroelectricidad puede ser afectada por el calentamiento global, pero al mismo tiempo puede ayudar a mitigarlo.

Sin embargo, se espera que el sector de hidroelectricidad se vea impactado al intensificarse el ciclo hídrico debido a la frecuencia de eventos climáticos extremos, como lo son inundaciones y sequías. Los Gases de Efecto Invernadero (GEI), producto de fuentes de enrgía no limpias, provocan importantes cambios climáticos. De las emisiones de dichos gases, el 70% proviene de la quema de combustibles fósiles para la energía eléctrica, industria y transporte, por lo que se está diversificando la matriz energética. Asimismo, el calentamiento global modificará la demanda de energía al mismo tiempo que alterará su oferta.

En términos globales el impacto hidroeléctrico no se ve afectado de forma significativa y en LAC los efectos serán variables dependiendo de cada país. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) dentro de un escenario severo, a 2040, el recurso hídrico aumentaría en Brasil, Venezuela y Colombia, y disminuiría en Ecuador, Perú, Bolivia Paraguay y Uruguay.

Estos datos deberán ser cruzados con el potencial hidroeléctrico por región, que en LAC es de 677 GW.[VII] De ellos, solo se han instalado 171 GW que representan solo el 25% en promedio. Brasil es el caso más destacado, ya que ha desarrollado el 35% de su capacidad, es decir, 91.6 GW, de sus 260 GW potenciales. Cabe destacar que tres países, Uruguay, Panamá y Paraguay han desarrollado más del 50% de su potencial, mientras que, en el otro extremo, Bolivia, Perú y Guyana han explotado menos del 6% de su potencial hidroeléctrico.[VIII] Las estimaciones del BID plantean un escenario en el que la producción de energía hidroeléctrica llegará a 250 GW en el 2030.

Potencial hidroeléctrico por región. Con datos de la Organización Latinoamericana de Energía


La rehabilitación hidroeléctrica

En la región, el auge de instalación hidroeléctrica se registró entre 1970 y 1990, por consiguiente un gran número de centrales han cumplido su vida útil o están cerca de cumplirla. La caducidad de los equipos electromecánicos se calcula en 40 años; en el caso de las obras civiles es mayor, pero en ambos casos podría variar de acuerdo al mantenimiento, la sedimentación y la localización en la que se encuentren.

El especialista Arturo Alarcón señala que, en los países miembros del BID, 73 GW de la potencia instalada en centrales mayores a 10 MW tienen más de 20 años operando y en el caso de Brasil, el 50% de sus centrales ya han cumplido las tres décadas.[IX]

La rehabilitación parece una de las asignaturas a realizar en cada central. Su objetivo principal es devolver las instalaciones a sus condiciones iniciales cuando se concluye que se han incrementado sustancialmente los costos de operación. Con la rehabilitación se llegan a aumentar algunos puntos porcentuales en la eficiencia de la producción y, en el largo plazo, a extender la vida útil de las centrales, por lo general, por varias décadas.


Siniestralidad de las centrales hidroeléctricas

El parque de las centrales hidroeléctricas registrará un aumento de alrededor de 3 GW por año, además de los trabajos de rehabilitación que ya requieren las existentes. Todo ello implica un riesgo multifactorial que requiere de cálculos.

Un estudio realizado entre 2009 y 2015 acerca de siniestros en el montaje de plantas hidroeléctricas[X] arrojó que el escenario de daños más común fue en cuanto a la Pérdida de Control o Seguridad (32% de frecuencia), seguido de la Circulación de Vehículos (27%). La muestra se realizó sobre 59 siniestros registrados en nueve obras distribuidas en Chile, Panamá, Perú, Colombia y España.

En los 59 siniestros, clasificados por origen de fallo, el elemento con el porcentaje más alto de daños fue en Equipos electromecánicos (33%), seguido por Túneles (30%) y en tercer sitio por Avenidas (crecidas de agua, 16%). Las consecuencias materiales más relevantes de los siniestros dentro de la obra fueron la avería a equipos electromecánicos (76% del total) y daños a la construcción (24%).


Certidumbre para invertir

Las consecuencias que arrastran un fallo en los equipos, daño en las obras y los efectos de lucro cesante pueden mitigarse con el respaldo de una póliza.

Matías Bolla Agrelo, Regional Power Generation Manager de Chubb América Latina,[XI] menciona que “en todas las centrales, de una forma u otra, los clientes tienen acreedores que siempre exigen dentro de sus condiciones la contratación de un seguro, por lo que es prácticamente obligatorio para todas las empresas del rubro hidroeléctrico contar con una póliza”. Esta urgencia cobra sentido cuando se considera el alto valor de los proyectos hidroeléctricos y la gran inversión que requieren.

En el caso de las centrales hidroeléctricas, las coberturas parten de un estándar que es la póliza clásica de todo riesgo donde se cubren Daños materiales, Rotura de maquinaria y Pérdida de beneficios. Sin embargo es también necesaria la adquisición de otro tipo de pólizas, por ejemplo, de Responsabilidad Civil.

Este tipo de instalaciones se construyen en lugares remotos dada la geografía necesaria para este tipo de desarrollos. Se necesitan condiciones geográficas acordes al proyecto, que generalmente son lejanas a grandes desarrollos poblacionales o ciudades. En muchos casos, hay poblados que requieren ser desplazados, se relocaliza a la población y esa zona queda luego bajo el agua al formarse el embalse, señala el especialista de Chubb.[XII]

Las pólizas cubren los daños materiales y su posterior pérdida de beneficios, sobre los bienes asegurados de las centrales, tanto obras civiles como maquinarias, como daños por rotura de maquinarias, daños por fenómenos de la naturaleza, incluyendo la rotura de la represa. Esto último puede ocasionar daños e inundaciones aguas abajo, a otras propiedades del asegurado (y a terceros), por el alto caudal de agua descargada. Los daños no son cubiertos por la póliza operacional, si no que se cubren con una póliza de Responsabilidad Civil.[XIII]

Asegurar una planta hidroeléctrica requiere un equipo de ingenieros que dé servicio especialmente para esta línea de negocios y haga las revisiones pertinentes. Pues para emitir una póliza se necesita mucha información sobre la central que se asegurará, como los programas de mantenimiento, los métodos operativos de la central e historial de siniestros, entre otras cosas, menciona el ejecutivo de Chubb.[XIV]

En un terreno donde las construcciones hidroeléctricas se están acercando a su periodo de renovación se necesita más que nunca la certidumbre.


Bibliografía y fuentes

[I] Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). Climate Change 2013: Report of The Physical Science Basis. Consultado en https://bit.ly/1mBK9EO
[II] Organización de las Naciones Unidas. Consultado en https://bit.ly/1lTzKWu
[III] Roca, José A. Las renovables ya son la segunda mundial de electricidad tras el carbón. Portal El Periódico de la Energía. Consultado en https://bit.ly/2CiuAiX.
[IV] Alarcón, Arturo D. El sector hidroeléctrico en Latinoamérica: desarrollo, potencial y perspectivas. Nota técnica 1405 del Banco Interamericano de Desarrollo, 2018. Consultado en https://bit.ly/2rIDccl.
[V] Íbid.
[VI] Íbid.
[VII] Íbid.
[VIII] Íbid.
[IX] Íbid.
[X] Portal Gerencia de Riesgos y Seguros. “Siniestralidad durante la construcción y el montaje de centrales hidroeléctricas”. Consultado en https://bit.ly/2GtYg0n
[XI] Entrevista con Matías Bolla Agrelo, Regional Power Generation Manager de Chubb América Latina. 9 de enero de 2018.
[XII] Íbid.
[XIII] Íbid.
[XIV] Íbid.