Drones al servicio de la industria

Por Julián Mackern

Julián Mackern es miembro de Foto Aérea, empresa Argentina creada hace 10 años con la intención de brindar soluciones de teledetección y fotogrametría. Representando a empresas como Parrot, Micasense, Pix4D, Flir, DJI y Pixhawk, Foto Aérea brindó servicios de mapeo durante años hasta que se dedicó a la construcción de equipos propios, tanto Multirotores como Ala Fija. Ha logrado posicionarse en el mercado Argentino y Latinoamericano, exportando equipos a varios países y mapeando campos con distintos tipos de cultivos.

Hace ya dos años que se creó la RED (Red de Emprendedores con Drones) que tiene a más de 200 pilotos de drones distribuidos por todo el país. Con la RED, es posible poder mapear cualquier área del país. Hace dos años también se creó una Nube de Procesamiento propia donde cualquier piloto de drones puede realizar mapeos y subir sus fotos a la nube para que se le entregue el ortomosaico y nube de puntos procesados al día siguiente.

Foto Aérea está creciendo desde sus comienzos y hoy en día está expandiendo su RED de proveedores de servicios a otros países de Latinoamérica y exporta equipos con cámaras RGB, Termales y Multiespectrales.


Hace años que son cada vez más, los escuchamos en todos lados y los vemos surcar los aires a diario.

La exponencial crecida de ventas de drones comerciales es una llamada de atención para todas las entidades que regulan espacios aéreos pues la privacidad se ve en jaque cada vez que algún piloto decide levantar su drone para tener una perspectiva diferente de cierto lugar. Sin embargo, no todo es invasión y juego, todos los días aparecen aplicaciones interesantes en el mundo de los drones.

Desde los bomberos que detectan los focos de incendio, hasta los guardavidas que llegan a donde hay una víctima en pocos segundos, hay un sinfín de usos que están cambiando la perspectiva sobre los drones. Sensores cada vez más complejos se colocan en equipos, que tienen cada vez más autonomía y versatilidad, permitiendo que las aplicaciones industriales sean más eficientes, rápidas y precisas a la hora de evaluar una infinidad de situaciones.

La fotogrametría es uno de los campos que más se ha desarrollado con la llegada de los drones ya que estos han permitido armar mapas con las fotos que recolectan. Lo que antes requería de un avión, una cámara muy pesada, sistemas de cálculo de ángulo de cámara y muchas horas cruzando los ojos en una oficina para poder determinar la posición x, y, z de un punto, hoy se hace con drones.

El sistema requiere de un drone que tenga GPS para hacer una grilla (en un vuelo autónomo) y una cámara en posición cenital (perpendicular al suelo) para poder registrar fotos cada determinada cantidad de metros. Luego se colocan todas las fotos en un software que busca puntos que se vean en varias fotos para así poder asignar una posición x, y, z a cada punto y generar esa nube de puntos.

La nube de puntos se puede densificar para generar el MDS (Modelo Digital de Superficie) que, en caso que no haya vegetación, será igual al Modelo Digital de Terreno. ¿Y eso para que sirve? La cantidad de aplicaciones que se abren son infinitas, pues poder medir distancias, alturas, calcular perfiles, superficies y volúmenes es fundamental en muchas industrias.

Por ejemplo, las empresas mineras necesitan saber cuanto material tienen apilado, los agrimensores requieren las curvas de nivel, los ingenieros determinar los movimientos de suelos, los arquitectos ver el seguimiento de la obra, los geólogos calcular los movimientos de piedras; quienes trabajan en forestales y quieren contar árboles, medir su altura, ver cuánto vigor tiene una planta o si tiene alguna enfermedad, todos están entrando en el mundo de los drones.

La agricultura de precisión es otro de los rubros donde los drones están permitiendo observar el campo desde otro lugar. Con sensores específicos se determina en qué sectores se requiere hacer uno u otro trabajo. En este caso se requieren cámaras multiespectrales que tengan la capacidad de analizar ciertos espectros de la luz como es el Borde Rojo y el Infrarrojo para poder medir el vigor de la planta, evaluar la falta de nutrientes, detectar malezas y determinar el avance de plagas en todos los estadios de los cultivos. Al quedar los mapas georreferenciados, se pueden realizar fertilizaciones variables en los lugares donde haya problemas en lugar de llenar los campos de químicos, ahorrando dinero y cuidando el medioambiente.

“¿Los satélites no hacen algo similar?” suelen preguntar los agrónomos que ya utilizan hace tiempo esta tecnología y les da muy buenos resultados para trabajos en agricultura extensiva. La respuesta es sí, los satélites pasan cada 15 días (algunos más seguido que otros) y dan buenos resultados, pero la resolución suele ser un problema. El tamaño del pixel entregado suele estar en los 20 metros mientras que el drone suele dar cerca de ocho centímetros, aunque, volando más bajo aún, se puede obtener mejor resolución todavía. El otro problema de los satélites es que, para poder obtener datos, es necesario que no haya nubes. Es por esto que drones y satélites son herramientas complementarias que, bien usadas, pueden ayudar mucho en la agricultura de precisión.

En casos de desastres naturales los drones se utilizan para determinar la dimensión de los daños. Se pueden ver con mucha precisión los movimientos de suelos, desniveles generados, fracturas de rutas, quiebres en laderas y también llegar a lugares inaccesibles. Muchas fuerzas de seguridad y ayuda están equipándose con drones que llevan a los lugares de desastres para poder determinar acciones a tomar y dimensionar las situaciones.

A nivel mundial los equipos de SAR (Search And Rescue o Rescate y Ayuda) están equipándose con drones que llevan cámaras RGB (lo que ven los ojos humanos) y termales para encontrar personas y animales. Estos equipos han logrado optimizar recursos y esfuerzos ya que se pueden descartar zonas de búsqueda y abocar los equipos a trabajar en lugares específicos donde el piloto del drone encuentre algo. Cada vez hay más sensores específicos que se colocan en los drones y que pueden, por ejemplo, detectar celulares bajo la nieve emitiendo señal y así encontrar a alguien bajo una avalancha.

Pero ¿qué pasa con la invasión a la privacidad? ¿Hay que tener licencia para volar un drone? Estas son algunas de las preguntas que nos rondan cada vez que vemos uno volar, la respuesta es que depende de cada país y de lo que las autoridades que regulan el espacio aéreos decidan. En muchos países se está pidiendo que quienes van a realizar trabajos con drones, cuenten con una licencia, tengan registrado el equipo y cuenten con un Seguro de Responsabilidad Civil. El requerimiento de tener licencia instruye a los pilotos a no volar sobre multitudes, ciudades y parques nacionales (entre otras cosas), resguardando siempre la seguridad y la privacidad. Sin embargo, hay trabajos que precisan de volar en las situaciones mencionadas anteriormente y para esto deben pedirse permisos especiales de vuelo.

Las aseguradoras son uno de los rubros que más está utilizando drones hoy en día para analizar la situación de diferentes edificios. Chubb está realizando mapeos con cámaras RGB (lo mismo que ve el ojo humano) y con cámaras termales para analizar los techos de edificios grandes y detectar posibles anomalías. Volar un día soleado después de la lluvia permite detectar con ambas cámaras dónde se acumula humedad en los techos si no logran calentarse aún con el sol directo. Rápidamente se puede detectar dónde hay problemas al ver las zonas frías, pero es necesario corroborar con imágenes RGB la razón de esa mancha. A veces, el hecho de que esté a la sombra, que tenga una manguera de aire acondicionado goteando o haya un cambio de material puede hacer que se vea frío. Aunque también una fisura en el concreto, una rotura de membrana o un techo desgastado puede ser lo que ocasione esa mancha fría.

Es fundamental el análisis profundo y entender que los drones son herramientas que aportan información y permiten llegar a lugares de difícil acceso. Sin embargo, necesitan ser usados de forma correcta, asimismo precisan del cuidadoso análisis de los expertos para interpretar la información que brindan. Que estén al alcance de las personas, no los convierte en juguetes, entender que son herramientas es el primer paso para su uso correcto y cuidadoso.

¡A tener buenos vuelos!


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