Dinámica poblacional en América Latina: Retos y oportunidades

“El ideograma chino para la palabra crisis es una combinación de dos caracteres separados, uno que representa el peligro y otro que representa la oportunidad.”

-Jackson, Strauss y Howe[I]


Para entender las dinámicas de cualquier región del mundo hay que empezar por lo más importante: su población. Son las personas las que conforman las sociedades y los países, quienes les dan rostro, identidad y particularidad a todo proceso ocurrente, desde los aspectos culturales hasta los económicos.

América Latina ha sido una región que presenta características poblacionales propias a través del tiempo. Sus cambios evolutivos en este aspecto no han dejado de darle particularidades que la hacen única respecto a otras zonas del planeta, y en sí misma no es la misma que décadas atrás. Sin embargo, una serie de estereotipos siguen arraigados en la manera de concebir a las poblaciones latinoamericanas que los estudios serios recientes desmienten, cosa extremadamente importante para entender esta actualidad de nuestra región, sus grandes posibilidades de avance, pero invariablemente acompañada de retos enormes para un futuro cercano.

Los estudios poblacionales latinoamericanos se dan desde múltiples factores, no sólo los relacionados con las capas de edad de sus integrantes, como es la primera idea que surge generalmente por ser el aspecto determinante, sino que hay variables el género, la condición socioeconómica y el crecimiento urbano, que influyen en la dinámica poblacional completa. Conocer la complejidad de estos procesos es clave para entender los riesgos latentes en un futuro cercano, pero igualmente para encontrar las áreas de oportunidad que, sin duda, los países latinoamericanos tienen para ofrecer.


La transición demográfica en América Latina

El concepto de transición demográfica originalmente surgió para intentar explicar la relación de los cambios demográficos y los cambios socioeconómicos en Europa desde el siglo XVIII, pero su uso se extendió, y sigue vigente, para observar la incidencia de las transformaciones que se dan en la poblaciones de cualquier parte del mundo sobre los aspectos de índole social, laboral y económica, principalmente.[II]

Las dos variables básicas en este tipo de estudios son la fecundidad y la mortalidad, mismas que establecen las dos etapas fundamentales: 1) alta fecundidad y alta mortalidad; 2) baja fecundidad y baja mortalidad. Puede haber matices, puntos intermedios o combinaciones diferentes, pero la tendencia que se impone es una transición desde el primer estadio al segundo. En este momento, a ritmos disímbolos, América Latina transita hacia una baja de fecundidad y una baja de mortalidad, pues esa visión de las sociedades latinoamericanas compuestas por familias numerosas y considerable población rural puede corresponder a una realidad hasta los años ochenta, posteriormente las cosas han ido cambiando, los procesos económicos y globalizadores han incidido en la adopción de otras dinámicas en las generaciones posteriores, más apegadas a la fecundidad controlada y al acceso a mejores servicios de salud, tanto en el sector público como en el privado, lo que ha bajado la tasa de mortalidad considerablemente, así como aumentado la prolongación de la vida.

Pero no hay que soslayar que América Latina sigue siendo una región con rezagos en términos económicos y sociales, junto con una de las desigualdades más lacerantes del mundo. Estas diferencias también se presentan tanto en su dinámica interna por país como entre cada nación, así es que las tendencias que observamos reflejan una generalidad aplicable, pero que debemos recibir con cuidado si en realidad queremos entender la realidad latinoamericana con sus retos y oportunidades. Los procesos que observamos en la transición demográfica latinoamericana se están dando por motivos diferentes a los que se dieron en Europa y Norteamérica, donde la industrialización de sus sociedades jugó un papel primordial.

La idea de que América Latina es un continente joven y con mucho potencial es real, pero en este momento empieza a vislumbrarse que ese estado es finito y que el tiempo para actuar en aprovechamiento de ese potencial es ahora, a través de la inversión y la innovación del sector público y privado.


La transición demográfica en América Latina

Para su estudio científico, la población se divide en cuatros grupos: población juvenil (0 a 19 años), adultos jóvenes (20 a 39 años), adultos de mediana edad (40 a 59 años) y personas mayores (de 60 años y más).[III] En este momento estamos en lo que los científicos sociales llaman el “fin de la sociedad juvenil” latinoamericana ya que las sociedades conformadas principalmente por el sector juvenil están dando paso a sociedades de adultos jóvenes, como se muestra en la gráfica 1.

Esta característica implica que nuestra región entra al momento de mayor posibilidad de desarrollo debido a que el sector poblacional mayoritario es precisamente el económicamente productivo, es decir, que la tasa de dependencia demográfica es favorable, donde disminuye uno de los sectores dependientes, el infantil-juvenil, pero no hay aún un ascenso significativo del otro sector dependiente, las personas mayores. Es el llamado bono demográfico o ventana demográfica de oportunidades, lo que implica una mayor posibilidad de aumentar las tasas de crecimiento económico per cápita generando desarrollo y bienestar en la población previniendo, además, la problemática de una sociedad envejecida y dependiente que inevitablemente vendrá en el futuro.

Gráfica 1. Fuente CELADE/CEPAL[IV]

América Latina, como conjunto, se encuentra en pleno bono demográfico, aunque cada país transita en un momento diferente, como podemos observar en la gráfica 2 que muestra la extensión del bono demográfico:

Gráfica 2. Fuente CELADE/CEPAL[V]

Sin embargo, aunque el bono demográfico representa esa ventana de oportunidad antes mencionada, los beneficios para el desarrollo de los países que cuentan con él no están libres de serias problemáticas, como hace notar la científica social panameña, Carmen Miró: “En general en América Latina se da un alto nivel de desempleo, por lo que el crecimiento de ese grupo (población productiva) lo que hace es venir a complicar el ya difícil problema de la no utilización o subutilización de la fuerza de trabajo potencial”.[VI]

Los beneficios económicos del bono demográfico son condicionales a la situación económica, social y política general de cada país. No existe garantía alguna de que un país aprovechará su bono, de hecho la mayoría de países latinoamericanos hasta ahora lo han desaprovechado.[VII] Para obtener sus ventajas debe de estar antecedido por la adopción de políticas socioeconómicas por parte de los países potenciales, entre ellas están: Incentivar la inversión productiva, promover la inversión en educación y salud, programas para incentivar las fuentes de empleo y promover un ambiente social y económico estable.[VIII] Conjuntando estos elementos, el sector privado puede jugar un papel muy importante en el desarrollo de estas sociedades, que si bien no podemos negar las problemáticas mencionadas, lo cierto es que también son poseedoras de un inmenso potencial en espera de actores con visión innovadora en lo social y lo empresarial.


El bono de género

Otro aspecto que ha cambiado el rostro de América Latina en las últimas décadas es la integración de las mujeres en la vida productive y laboral. Las razones por las cuales este fenómeno ha ocurrido son complejas y variadas, pero el hecho, al igual que el bono poblacional, plantea enormes retos y oportunidades.

El bono de género se refiere al potencial existente de un espectro grande de mujeres en edad y situación productiva que pueden incidir en los aumentos del PIB per cápita de sus sociedades y, por ende, en la reducción de la pobreza generalizada. Una manera de medir el impacto de este bono es en la relación del PIB con la paridad laboral entre hombres y mujeres, estimaciones que se vuelven complicadas porque no mide con exactitud el trabajo informal, que en la mayoría de los casos es realizado por mujeres, donde a pesar de esto genera riqueza y bienestar.

Por otra parte, la población femenina es la que mayormente contribuye a la llamada “economía del cuidado” es decir, provisión de trasferencias de tiempo dedicado al cuidado de niños y adultos mayores, que de alguna manera es parte esencial de un proceso preparatorio a un futuro con mayor índice de población dependiente.

El potencial del bono de género puede igualar, e incluso puede superar, los beneficios del bono demográfico, considerando, además, que aún hay rezagos notorios en la equidad de oportunidades por razón de género en la región latinoamericana. En la gráfica 3 podemos observar una proyección (2010-2040) del crecimiento económico de 20 países con la combinación del bono demográfico y el bono de género.

Gráfica 3. Proyección 2010-2040. Fuente CELADE/CEPAL[IX]

Esta estimación vuelve a poner el tema de la equidad de género, de la participación de las mujeres en la vida económica de las sociedades como un asunto de derechos básicos, sí, pero además de un área de oportunidad hasta hoy insuficientemente aprovechada. La mitad de la población latinoamericana, las mujeres, representa una de las claves para la prosperidad futura de nuestra región.


Envejecimiento de la sociedad: un futuro ineludible

“Hacia el año 2050, en América Latina habrá tantas personas cumpliendo 65 años cada año como nuevos nacimientos. La inminente ola de envejecimiento amenaza con sobrecargar a los jóvenes y dejar a los adultos mayores vulnerables a las dificultades en la vejez. Sin embargo, esto no tiene que suceder si las sociedades se preparan para el desafío”.[X]

Como vimos anteriormente, la transición demográfica es un proceso que se ha activado en la región latinoamericana que anuncia la transformación de una sociedad principalmente de niños y jóvenes a una de personas mayores.

Este fenómeno ha ocurrido ya en otras partes del mundo, como en Europa y Japón, principalmente. La diferencia es que en estas sociedades el envejecimiento poblacional se dio luego de procesos de industrialización y desarrollo económico, mientras que en América Latina está presente el peligro de que se dé en un ambiente de subdesarrollo, lo que agravaría la situación considerablemente.

Los dos grandes factores que están generando el cambio son, por un lado la tasa de crecimiento poblacional, que ha disminuido del 2.7 en los años sesenta a 1.3 en esta década, y su tendencia a seguir disminuyendo. Por otro lado, la esperanza de vida, donde la media latinoamericana era de 55 años en la década de los cincuenta, en la primera década de este siglo se disparó a 73.3 años.[XI]

Esto implica que cada vez habrá menos personas en edad productiva para soportar a la población mayor dependiente. Este panorama progresivo podemos verlo en la gráfica 4, donde en 1970 había más de diez jóvenes productivos para sostener a cada adulto mayor, cifra que ha ido disminuyendo hasta resultar en una previsión de 3.1 Para 2050: cada persona en edad productiva tendrá que transferir mayor porcentaje de su ingreso para sostener a la población dependiente.

América Latina aún no tiene una “economía envejecida”, los problemas relacionados con el desarrollo vienen de otros factores donde se puede incidir de múltiples formas. La buena noticia es que por algunas décadas más seguirá teniendo una extensa población productiva como base para decisiones responsables y acertadas que los gobiernos tomen en preparación para un futuro que no tiene por qué ser problemático.


¿Es América Latina una región de clase media?

Esa pregunta se hace frecuentemente sobre todo refiriéndose a los países con mayor potencial económico de la región, como lo son Brasil, México, Chile y Argentina. Las respuestas resultan, a veces, en acaloradas discusiones, porque si bien es cierto que se ha reducido el índice de pobreza regional, así también se ha detectado una movilidad social más vigorosa que en años anteriores, por lo que habría que considerar algunos factores para reflexionar sobre este tema.

El Banco Mundial afirma que después de tres décadas de estancamiento, la clase media latinoamericana ha crecido en un 50% y que la pobreza ha disminuido considerablemente, mediciones hechas con base en ingresos
familiares.[XIII]

Sin embargo, esta afirmación es discutida por algunos científicos sociales, como el mexicano Gerardo Esquivel.[XIV] Este autor refiere a una definición de clase media obtenida de un estudio auspiciado por el mismo Banco Mundial,[XV] donde no basta que exista un ingreso familiar suficiente que respalde un estado de bienestar mínimo donde se considere que ya no hay una situación de pobreza, sino que esta situación sea estable y no transitoria a través de ingresos recurrentes o bien mecanismos de protección (posibilidad de empleo alterno, ahorros, seguros) que permitan a un individuo o familia sortear temporadas críticas sin caer en la pobreza nuevamente o por primera vez.

Si no se da lo anterior, entonces no hablamos de clase media sino de “población vulnerable”. La pregunta se replantea desde esa perspectiva: ¿Es América Latina una región de clase media o de población vulnerable? Porque lo que es un hecho es que hay un fenómeno de movilidad social y reducción de la pobreza, pero el siguiente reto es que sea una condición permanente, hasta entonces no podemos dar por sentado un futuro de desarrollo para la región.

Establecida esta diferencia tenemos ahora un panorama más claro de la realidad poblacional latinoamericana desde la óptica de la clase socioeconómica, como lo muestra la gráfica 5, donde observamos que la suma del sector pobre y vulnerable es mucho mayor que el de la clase media estable y el reducido sector de clase alta.

Este resultado, más que considerarlo un desencanto respecto a una región de clase media establecida, debe verse como un momento de gran oportunidad. El hecho es que hay una reducción del sector pobre y un extenso sector que está accediendo a la estructura económica de la clase media, que es lo que caracteriza a los países desarrollados. ¿Qué van a hacer los gobiernos y el sector privado para que sea un paso permanente? De algún modo este es otro bono poblacional que la región latinoamericana ofrece.

Gráfica 5. Fuente: SEDLAC (Socioeconomic Database for Latin America and the Caribbean). 2009.[XVI]


El reto poblacional como campo de oportunidad

Hay pocas cosas con una dinámica tan cambiante como la población: las sociedades. Como un ente orgánico, vivo, cambiante, los grupos humanos fundamentan el actuar de cada agente que incide en el desarrollo de los países.

Como hemos visto, las tendencias poblacionales en América Latina presentan un enorme campo de retos presentes y futuros que dan amplios espacios a la acción innovadora tanto de gobiernos como de la iniciativa privada. Los primeros para generar las estructuras propicias para el desarrollo sustentable a través de reformas de ley, programas sociales y modelos económicos; y los segundos para entender la problemática que se presenta e idear los esquemas y productos que satisfagan las necesidades y aporten movimiento económico para el desarrollo.

En las características de la demografía latinoamericana, existe un espacio abierto de necesidades relacionadas a la industria aseguradora, como son las pensiones, los fondos para el retiro, la salud, el patrimonio, la educación y el desempleo, a través de la creación de instrumentos innovadores, producto del análisis de oportunidades y aporte al desarrollo general. En este aspecto, la industria aseguradora puede ser un actor complementario que ayude a cimentar una población económicamente estable, así como a enfrentar los retos que los cambios poblacionales nos están planteando desde ahora.

[I] Jackson, Strauss y Howe. El desafío del envejecimiento en América Latina. Center of Strategic and International Studies. EE.UU. 2009.
[II] Bertranou, Evelina. Tendencias demográficas y protección social en América Latina y el Caribe. CEPAL/CELADE. Chile, 2008.
[III] Miller, Martínez y Calvo. La nueva era demográfica en América Latina y el Caribe. CEPAL/CELADE. Chile, 2014.
[IV] Ibídem.
[V] Bono demográfico y envejecimiento: impactos sectoriales de la dinámica poblacional. CEPAL/CELADE. Chile, 2012.
[VI] Miró, Carmen, La demografía en el siglo XXI. Publicación electrónica Mémorie des luttes. 25/08/2009.
[VII] Jackson, Strauss y Howe. El desafío del envejecimiento en América Latina. Center of Strategic and International Studies. EE.UU. 2009.
[VIII] Bono demográfico y envejecimiento: impactos sectoriales de la dinámica poblacional. CEPAL/CELADE. Chile, 2012.
[IX] Miller, Tim; Martínez, Ciro; Calvo, Juan José. La nueva era demográfica en América Latina y el Caribe. CEPAL/CELADE. Chile, 2014.
[X] Jackson, Strauss y Howe. El desafío del envejecimiento en América Latina. Center of Strategic and International Studies. EE.UU. 2009.
[XI] Ibídem.
[XII] Ibídem
[XIII] América Latina: más clase media, menos pobres. BBC Mundo en línea.15/12/2012 [XIV] Esquivel, Gerardo. Más sobre la clase media: contrarréplica a Roger Bartra. Publicación electrónica Horizontal. 25/08/2015
[XV] Ferreira, Messina, Rigolini, López-Calva, Lugo y Vakis. La movilidad económica y la clase media en América Latina. Banco Mundial. EE.UU 2013.
[XVI] Ibídem.