“Internet de las cosas

Por María Elena Maggi, Gerente de Estudios de la Asociación de Aseguradores de Chile A.G.


El uso de información para tarificar el riesgo de aquello que será asegurado es parte fundamental del concepto de “seguro”. Al existir un mayor conocimiento de un riesgo en particular, mejores serán tanto el entendimiento de las potenciales pérdidas como la tarificación del riesgo. Históricamente, los aseguradores más exitosos han sido aquellos que entendieron bien qué riesgos asumir y a qué precio.

En este contexto, internet de las cosas (IoT, Internet of Things) juega un rol vital en la revolución digital del mercado asegurador. Su implementación permitirá captar la mayor cantidad de información posible con el fin de que las compañías puedan diseñar pólizas enfocadas a segmentos de clientes, para cada línea de negocio. Así, el IoT ofrece una oportunidad real para redefinir cómo la industria aseguradora tarifica el riesgo.

En concreto, y a modo de ejemplo, una red de sensores bien diseñada podría brindar a las compañías de seguros información específica del cliente, monitoreando, en tiempo real, el estado actual del bien o persona asegurada. Con el tiempo, y a medida que se recopilen más datos que brinden información acerca del cliente, se podría precisar mejor la prima a cobrar o definir productos más específicos.

Los asegurados, por su parte, tendrían un claro incentivo para proteger lo estipulado en la póliza, pues entenderían que su comportamiento podría permitirles pagar primas menores y obtener una disminución de los tiempos de interrupción en las operaciones.

Sin embargo, a pesar de los grandes beneficios que el IoT posee, no todo en esta revolución será de color rosa. Los grandes desafíos que las compañías enfrentarán son la implementación de tecnología que permita resolver daños y siniestros a distancia, en una forma rápida, sencilla y a bajo costo; y la realización de cambios en los modelos de negocio, pues ya no solo se debe compensar al asegurado un siniestro, sino que se le deben brindar los instrumentos y la tecnología para evitar el mismo.

Otro paso fundamental para aprovechar completamente los beneficios del IoT será resolver las dudas que ya están surgiendo en materia de privacidad de los datos, requerimientos regulatorios, ciberseguridad y responsabilidad civil.

Sin ir más lejos, recientemente se han conocido dos fatales accidentes automovilísticos en Estados Unidos, que han involucrado a vehículos autónomos de prueba de una empresa que proporciona servicios de contratación de transporte en línea. La futura masificación de este tipo de automóviles será un gran desafío para el mundo asegurador por dos grandes motivos.

Primero, la obtención de valiosa información en tiempo real: ¿de qué manera estos grandes volúmenes de datos deben ser salvaguardados? Y, en segundo lugar, el cambio en la figura de la responsabilidad civil: ¿quién debe responder ante un accidente de un vehículo autónomo? Preguntas como estas dejan a la vista que el trabajo mancomunado de compañías aseguradoras y reguladores es vital para un despliegue definitivo y exitoso del IoT.

Otra materia que está pendiente de resolver es el dilema de la información personalizada con la necesaria mutualización de los riesgos, propia de la actividad aseguradora. En efecto, el conocimiento profundo de cada riesgo específico puede poner en riesgo la llamada “ley de los grandes números”, que es la esencia de la actividad aseguradora.

Los motivos anteriores muestran que el regulador tiene mucho que decir al respecto. La industria aseguradora debe operar bajo una lógica que se condiga con los actuales avances tecnológicos. Un esquema basado en principios y la confianza mutua de todos los actores debe ser aquel que inspire el cumplimiento de la ley en nuestros días. La pronta convergencia de todos los actores hacia un punto común es sumamente necesaria.

Todo lo mencionado es tan solo una pequeña parte de los desafíos que se vivirán en esta materia, pues la mera disposición de cambiar no será suficiente para adecuarse a los nuevos tiempos. Las industrias que han logrado subirse exitosamente al tren de la innovación, son aquellas que reaccionaron a tiempo a las señales entregadas por su entorno y no escatimaron en esfuerzos hasta lograr su objetivo.

Si bien aún hay muchas dudas por resolver, los seguros que utilizan el IoT ya están siendo aplicados alrededor del mundo. A continuación, veremos algun ejemplo reciente.

En Estados Unidos, dos grandes compañías se asociaron para instalar, en los hogares de sus asegurados, detectores de humo conectados a internet. Dichos dispositivos notifican a los clientes si se registra humo o monóxido de carbono, entregan una alerta por celular y el sensor incluido puede discernir si se trata de incendio de combustión lenta o rápida. La compañía aseguradora envía estos detectores de humo en forma gratuita y, una vez instalados, las primas se reducen hasta en un cinco por ciento.

Tal como se puede apreciar, el tren de la innovación ya partió. ¿Estamos listos para abordarlo?


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