El internet de las cosas; ¿El nuevo paradigma para las aseguradoras?

En 1999 el joven analista de 28 años, Kevin Ashton, trabajaba para la empresa Procter & Gamble. En aquel momento trataba de encontrar una solución al problema del desabasto de productos populares de la marca en tiendas y supermercados, ya que no tenían un conocimiento oportuno de cuánto se vendía. Imaginó un sistema donde sensores colocados en productos y anaqueles conectados a la red proporcionaran información sobre existencias de artículos.

Hizo una presentación de su idea y la llamó Internet de las Cosas (Internet of Things / IoT).[i] La idea era confusa al inicio, pero lo suficientemente atractiva para que el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) lo tomara como proyecto de investigación.

La idea y el término quedaron en el ámbito de los analistas e ingenieros en sistemas, hasta que la tecnología hizo factible la aplicación de este concepto a nivel mucho más extendido. Hoy se define como Internet de las Cosas a un ambiente en donde los objetos están interconectados entre sí a través del internet, proporcionando información constante que puede ser útil a una persona en su vida cotidiana, o a una organización compleja como un gobierno.

La publicidad extendida apunta a un mundo donde todo nuestro entorno nos "habla" para hacernos la vida más fácil, vía algún dispositivo personal como el móvil: nos recuerda que el frasco de medicamento está por agotarse, que la leche en el frigorífico llega a su fecha de caducidad, que el auto presenta desgaste en los frenos, que no hemos bebido la cantidad idónea de agua en el día, ni hemos hecho la actividad física correspondiente, entre innumerables posibilidades más.

 

 

América Latina interconectada

Efe Jordi Botifoll, presidente regional de Cisco, afirma que América Latina tiene todo para el desarrollo de los dispositivos necesarios para el IoT y ser una potencia mundial en el tema. "Esta es una industria floreciente que, además, Latinoamérica necesita para sus macrociudades" concluye.[ii]

Botifoll va más allá y asegura que la interconectividad que se desarrollará será muy útil como forma de inclusión social, para cerrar la brecha de desigualdad social que aún vive la región.

Por su parte, Carla Belitardo, vicepresidenta de Ericsson, América Latina, plantea que el IoT es un recurso muy valioso para los Estados en materia de seguridad, que es un tema fundamental en el ámbito latinoamericano que preocupa tanto a sus habitantes. "Los ciudadanos utilizan cada vez más Internet para su seguridad personal y ahora esperan que las autoridades hagan lo mismo" dice Belitardo.[iii]

Se estima que la cantidad de dispositivos conectados al IoT irá creciendo un 21% anual en América Latina, hasta alcanzar cifras que rondarán los 100 millones en el año 2022.[iv]

 

 

Un entorno más seguro, también con riesgos potenciales

La vida cotidiana con tanta información disponible en todo momento, representa para cualquier persona la posibilidad de prevenir escenarios de riesgo. Es poder ir un paso adelante de cualquier contingencia.

Pero al mismo tiempo hay que estar conscientes de las nuevas vulnerabilidades en estos procesos tecnológicos. A mayor información corriendo en las redes mayor posibilidad de que nuestra información, o la de instituciones públicas, pueda ser interceptada por entes inadecuados.

Nuestra privacidad está en mayor riesgo que en décadas anteriores debido a la tecnología, pero al mismo tiempo esa tecnología nos ha protegido de otras amenazas, además de ofrecernos un universo de conocimiento y productividad. "Habrá quien quiera más privacidad, pero eso significa tener menos acceso a ese universo de conectividad" comenta Gabriel Lázaro, Vicepresidente del Área Digital de Chubb América Latina.[v]

Por su parte, en el informe Alcance, escala y riesgo sin precedente: Asegurar el Internet de las Cosas, publicado por Telefónica España, Chema Alonso, consejero delegado de Eleven Paths, filial de la compañía, señala: "En los próximos años viviremos rodeados de dispositivos conectados a internet que digitalizarán cada paso que demos, convertirán nuestra actividad diaria en información(...) Entendamos el problema antes de que sea demasiado tarde y garanticemos que somos capaces de ofrecer un plan de protección total".[vi]

 

 

El nuevo paradigma de las aseguradoras

Al contratar una póliza de seguro el cliente está buscando un respaldo en caso de contingencia, pero lo que desea es que no le ocurra. Contratamos un seguro de vida pero no nos queremos morir, al contrario, tratamos de que ese seguro no sea utilizado, estando atentos a riesgos, a la salud, a los buenos hábitos.

Gabriel Lázaro, de Chubb América Latina, señala que el Internet de las Cosas llega para reforzar esa visión del seguro, lo que implica que el paradigma tiene que cambiar. La ecuación tradicional la podemos resumir en riesgo-compensación, pero hoy tenemos que transformarla a riesgo-prevención-compensación.

"La aseguradora tiene que ofrecer una nueva propuesta de valor, una nueva relación con el cliente: no busca solo compensarte cuando tengas un problema, busca ofrecerte los instrumentos y la tecnología para evitar que tengas ese problema" dice Lázaro. Si antes había que calcular riesgos con base en información previa y estadística, ahora tendremos la posibilidad de hacerlo con datos particulares, precisos y en tiempo real. La respuesta al riesgo puede anticiparse mucho.

Con la obtención de datos de un usuario se pueden elaborar pólizas personalizadas, la aseguradora se iría transformando en una plataforma semejante a Facebook o Netflix en ese sentido: se le proporcionaría al cliente servicios que le pueden interesar basados en sus hábitos y preferencias.

Por otra parte, se daría al cliente asesoría sobre sus actividades para que minimice riesgos y, por tanto, el costo del seguro. Esto nos llevaría a un esquema "pague por lo que utiliza". Por ejemplo, si dos personas poseen el mismo auto obtendrán una póliza similar, pero una de ellas lo utiliza diariamente por zonas peligrosas de la ciudad, mientras que la otra lo usa con menos frecuencia en trayectos cortos. Un servicio personalizado permitiría ofrecer a los asegurados un costo de póliza a la medida de sus riesgos.

 

 

Precaución para usos inteligentes

El panorama del IoT es emocionante, y resulta difícil poder mantenerse distante si uno ha experimentado el lado positivo de las nuevas tecnologías de la información. Es un hecho que esta revolución está en curso, ofreciéndonos un sinfín de posibilidades.

Pero también hay que tener un sentido crítico antes de abrazar este nuevo paradigma indiscriminadamente.

"Hay un furor por el Internet de las Cosas, pues promociona muchos servicios novedosos que en realidad pueden ser innecesarios. Es un fenómeno muy amplio. Es algo nuevo y hay que ver si efectivamente soluciona problemas reales, más allá de encender la luz de tu pasillo con el móvil al llegar a casa. Pero cada vez habrá más interconexión y un entorno más inteligente" concluye Gabriel Lázaro de Chubb América Latina.

En este escenario, lo fundamental para la industria aseguradora es encontrar las posibilidades que este nuevo paradigma ofrece para la innovación en productos futuros.

 

 

[i] María Alejandra Medina. La historia detrás del Internet de las Cosas. El Espectador. 5/oct/2017
[ii] Alejandro Rincón Moreno. Latinoamérica puede ser líder en Internet de las Cosas y vencer desigualdad. El Nuevo Herald. 11/nov/2016
[iii] Carla Belitardo. Cómo Internet hace a las ciudades latinoamericanas más seguras. Foro Económico Mundial. 28/mar/2017
[iv] Íbidem.
[v] Gabriel Lázaro, encargado del Área Digital de Chubb América Latina. Entrevista. Diciembre, 2017.
[vi] Reporte. Alcance, escala y riesgo sin precedente: Asegurar el Internet de las Cosas. Telefónica, España.